lunes, 11 de mayo de 2026

EL VALOR DE LA X

En España estamos ahora mismo inmersos en la campaña del IRPF, Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, que grava los ingresos anuales de los españoles que los tienen. A la hora de cumplimentar los trámites, la normativa actual permite que el declarante destine parte de su impuesto a la Iglesia Católica o a Otros Fines Sociales, marcando con una X una u otra de las casillas o las dos del modelo correspondiente.
Voy a referirme exclusivamente a la X marcada para la Iglesia Católica, porque existen un par demalentendidos que conviene aclarar, aunque sea en una entrada de este modestísimo blog. 
Tal y como recoge el oportuno cuadradito en el que se inscribe la X, la aportación estatal se hace exclusivamente a la Iglesia Católica. Las demás confesiones que existen en España, que se guisan y se comen su mantenimiento con sus propios medios. 
Dicha aportación es actualmente del 0,7% de la cuota íntegra del contribuyente que ha marcado la X. En términos reales la aportación del Estado a la Iglesia en los tres últimos años ha sido la siguiente, en millones de euros:
                      2022.- 320,7
                      2023.- 382,4
                      2024.- 429,3
Aquí ocurre un hecho curioso: la cantidad no deja de crecer año tras año, mientras, como se detecta en las propias declaraciones, el número de contribuyentes que marcan la X es cada vez menor. Cómo se explica esta paradoja. Al parecer, muy fácil: Han disminuido los contribuyentes de rentas medias y bajas que marcan la X y han aumentado los de rentas altas y muy altas.
Pero dejando aparte esta cuestión, que no deja de ser una anécdota, lo realmente importante en este asunto es que para la persona que marca la casilla de la Iglesia el valor de la X es cero, o lo que es lo mismo, que NO PAGA NI MEDIO EURO MÁS que la persona que no la marca. Dicho de otro modo: que a la Iglesia Católica NO LA SOSTIENEN LOS CATÓLICOS, sino todos los españoles que pagan impuestos, católicos, fieles de otras confesiones o sencillamente ateos.
En efecto, la cantidad que recibe la Iglesia no sale exclusivamente del bolsillo de los católicos, sino que se detrae de la masa total de los ingresos del Estado por el IRPF. Es una cantidad que se entrega a una entidad de carácter realmente privado, por más vocación o pretensión de universalismo que tenga, cuyos miembros son sólo una parte de los españoles, sea lo grande que sea, y que, en consecuencia, deja de utilizarse para un montón de actividades en las que sí entrarían todos los españoles, como la construcción de colegios públicos, la contratación de médicos para la Seguridad Social, tan necesarios en este momento, etc. etc.
Es posible que haya católicos que crean de buena fe que con marcar la X en la casilla correspondiente están haciendo un esfuerzo personal para sostener a su Iglesia. Pero si lo creen debe ser porque no se han detenido ni medio segundo en considerar la cuestión, porque no creo que el nível cultural de los que marcan la citada casilla sea tan ínfimo como para no advertirlo.
La situación actual es, por encima de todo, completamente injusta. Y si la jerarquía eclesiástica creyera mínimamente en lo que predica sería la primera interesada en ponerle fin. Porque para que los católicos sostengan real y particularmente a su Iglesia no deberían marcar ninguna dichosa X, sino pagar una cuota específica, bien aprovechando la declaración del IRPF, como se hace en Alemania, o, mucho mejor, directamente, como se hace en un club de fútbol, por ejemplo, o con la suscripción a un periódico.


No hay comentarios:

Publicar un comentario