lunes, 10 de julio de 2023

MUJERES ASESINADAS

¿Por qué los hombres matamos a las mujeres? ¿Por qué esta lacra del asesinato machista de nuestra novia, nuestra mujer o nuestra compañera no sólo no disminuye, sino que más bien parece ir en aumento?
Hace sólo siete años, el reverendo don Pedro Ruiz, cura párroco de la Iglesia de la Inmaculada Concepción de Canena (Jaén) daba una explicación de tales asesinatos en la homilía de la misa de la primera comunión de las niñas y los niños del pueblo. Conviene recordar la homilía del señor párroco, ahora que de nuevo vuelve a negarse con fuerza la violencia machista, situándola en lo que llaman "violencia intrafamiliar", como si el número de mujeres asesinadas en España, cinco en la última semana, no pusiera suficientemente de relieve que quien mata es el hombre, es decir, el macho.
El sacerdote afirmaba en su homilía que en la actualidad "hay más crímenes, hay más violencia, hay más droga, hay más asesinatos, hay más violencia de género, hay más de todo y cosas así." Hechos estos, añadía, que "uno no se explica verdaderamente y dice, bueno, si es que hoy somos ya técnicamente más perfectos, tenemos más cultura, tenemos más educación, tenemos más medios sociales... Pues no, ahora cada vez más." Y continúa, ampliando la idea: "hace treinta años había mucha más incultura, a lo mejor. Y a lo mejor un hombre se emborrachaba y llegaba a su casa y le pegaba a su mujer, pero no la mataba, como hoy ¿eh? Hoy es que la mata, o él a ella o ella a él."
¿Pero por qué ocurría antes lo que ocurría y hoy ocurre lo que ocurre?, se preguntaba retóricamente don Pedro. Y, sin cortarse un pelo, daba su explicación: "Antes había un sentido moral y hoy no lo hay, antes había unos principios cristianos y antes había unos valores y antes existían los mandamientos, de modo que una persona tenía una formación cristiana y, aunque se emborrachaba, sabía que había un quinto mandamiento que decía no matarás.
Sin embargo y siempre manteniendo las palabras textuales del señor párroco, "hoy, como no se sabe nadie ni que son los mandamientos ni hay fronteras entre el bien y el mal, la moral está peor." Y todo ello se debe, según el reverendo don Pedro Ruiz a que "Cristo ha desaparecido de nuestra sociedad y si Jesús desaparece de nuestra sociedad esto será la selva."
Creo que con sus propias palabras e interpretaciones, con su verborrea, el señor párroco de Canena queda más que retratado, de manera que no voy a perder ni medio párrafo en replicarle. Sólo diré en primer lugar que sin don Pedro repasara la Historia, en la que demuestra estar absolutamente pegado, comprobaría cómo con Jesús muy presente y en muchas ocasiones esgrimiendo su nombre, los cristianos de Europa se han estado descuartizando durante siglos en bárbaras peleas, es decir, que Jesús no ha frenado absolutamente nada. Pero es que, en lo que se refiere a las borracheras y las palizas, antes, esto sí que no puede ignorarlo don Pedro, la mujer no tenía otra salida que soportar lo que fuera de su marido, entre otras cosas porque los del mismo oficio de don Pedro, incluido él mismo, se encargaban de imbuirles que el único camino para ellas era la resignación, la resignación y la resignación. Hoy, la mujer se ha sacudido en buena parte el dominio masculino, es mucho más libre, exige la igualdad, y eso es lo que muchos hombres, demasiados, no están dispuestos a consentir.
Posteriormente, en declaraciones a la prensa con el propósito de aclarar, que no rectificar, sus palabras, el señor cura suelta perlas como las siguientes: "Pelearse es menos malo que matarse." Hoy "hay un relativismo moral que ha hecho que el hombre sea la medida de todas las cosas." En los años 60 del siglo pasado, cuando él creció, "la juventud era mejor, más sana, ahora hay más degeneración." (esta es la cantilena de todas las generaciones respecto a la que le sigue.) "Antes se pegaba y no se mataba, lo que conduce a pensar que hay una pérdida de valores éticos y morales."
Es decir, que el cura añora de tal modo el pasado que desearía que volviera a hacerse presente, ¿o no es eso lo que se desprende de sus palabras? Pero lo peor del asunto es que tanto la homilía como las explicaciones posteriores del señor párroco tienen hoy mismo plena vigencia, que todas y cada una de sus palabras son las que vienen a sostener, aunque con inmensa hipocresía, el partido fascista y gente como la de esa asociación fantasma de Abogados Cristianos, quienes querrían seguir viendo a la mujer con la pata quebrada y en casa.

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